lunes, 1 de julio de 2013

(17) SAL DE LA TIERRA


            A los estudiantes:

                                        El corazón de Monmatia, vuestro sol, agradece el servicio prestado por todos los estudiantes que se alinean con el trabajo sin descanso de la Jerarquía Espiritual. Todos los filántropos y estudiantes alineados con la Jerarquía Solar en Urantia son como átomos de luz dentro del Cuerpo del Logos Solar; y así como podréis ver esto, es posible que veáis que cada planeta del Sistema Solar es un centro de fuerza o Chakra en Monmatia. Si podéis ver esto, sabréis vincularlo con las transmisiones anteriores para obtener más amplias conclusiones en vuestros estudios.

            Sois átomos de luz dentro de un sistema mayor de Vida, sí…, pero cada átomo tiene la posibilidad de expandir su conciencia sensible más allá de los límites de su individualidad, abarcando círculos de expresiones más amplios de vida. En esto consiste, a grandes rasgos, la evolución de la Conciencia, en ampliarse cada vez más incluyendo todo como parte de su ser. Esta expansión de la conciencia desde el nivel autoconsciente como individuo humano a niveles cada vez mayores, es la línea de progreso evolutivo que la humanidad debe recorrer.

            Siempre vais hacia encuentros mayores y más providenciales de conciencia. Lo que sentís “ser” hoy, el nivel de autoconsciencia que poseéis, es el resultado de millones de años de transmigración monádica; y lo que “seréis” en conciencia en el futuro, está fuera de toda posibilidad humana actual de captación. Sería como pedir a una piedra, o a un insecto, que conciba lo que será al llegar a convertirse en una mónada individual en la forma humana…, y aún el ejemplo se queda ‘corto’…
            Aunque no podáis concebir a lo que llegaréis con la evolución y expansión de la conciencia, podéis ver o intuir que esa expansión es hacia la UNIDAD DE LA VIDA, y que sí es posible; algo en vuestro interior lo señala…
            Algunos estudiantes han tenido experiencias internas, se podría decir “místicas”, en torno a este tema, con lo cual han podido “ver algo detrás del velo de Isis”. Aunque más no sea como una fugaz visión, con ello queda grabada en el alma del peregrino la posibilidad real de vivir la unidad consciente con la Vida Una, de sentirse uno con algo muy sublime que sobrepasa al frío intelecto y a la luz de la razón mental.

            Las experiencias místicas son “llamados superiores” de Conciencias ya expandidas al alma humana en proceso evolutivo, que precisa de estas “señales” como un “despertador” del sueño material de la existencia.

            Las huellas de esas experiencias internas pueden ser diferentes unas de otras, pero el denominador común a todas es el “sentir”. Quedan grabadas a fuego en el alma de quien las vive, y guían desde esa huella indeleble el propósito de la vida del peregrino: elevarse por entre todas las ilusiones del mundo de las formas hasta la región de la Verdad, que es la Unidad.
            Algunos estudiantes podrán recordar alguna experiencia mística, habiéndola tenido tal vez en su presente vida; pero otros, aunque no lo registren y no recuerden nada, podrán dar por sentado y seguro que sí las tuvieron en encarnaciones anteriores, o que lo traen de “más allá”…, por que ese ha sido el “faro intuicional” que los iluminó en al vida presente para convertirse en “estudiantes”, una vez más.
            Desde el momento en que el alma es “tocada” por la Unidad en forma consciente y vivencial, su camino se convierte a partir de allí en un sendero de búsqueda de la Verdad. Es así como nacen “los estudiantes” de la Vida.

            El interés por lo transcendente es despertado por un “rayo” de luz que desciende desde Lo Alto. Ese “rayo” impacta en los centros de fuerza del peregrino, especialmente en su chakra cardíaco, y ese “toque” lo moviliza hasta el fondo de su ser, cambiando el enfoque de su vida y de las cosas, para siempre. El efecto inmediato de estas experiencias puede ser la devoción, o la abnegada voluntad para la investigación, como así también el servicio y la filantropía espontáneos. El camino que toma el peregrino después de vivir el “impacto divino” en sí mismo, es variado, dependiendo esto de muchos factores (que se verán en otra oportunidad); pero es de esta manera como nace lo que aquí llamamos con el nombre de “estudiante”, ya que surge una sana sed de saber, comprender y servir, que antes no existía.

 
VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA

SOIS LA LUZ DEL MUNDO…


            No lo olvidéis…, amados átomos del Sol!

            En Luz y Amor por vuestras almas:

                                                                        Jerarquía Solar.