domingo, 23 de junio de 2013

(3) CRISTIFICACIÓN


             En esta transmisión daremos curso a la continuación de la instrucción anterior (desarrollo astral y mental). En esa oportunidad dimos reseñas claras del progreso evolutivo del peregrino, en las áreas astral y mental, siendo tan solo un resumen sintético pero que podrá complementar vuestros conocimientos a fin de producir mayor entendimiento y apertura. En tal sentido, el de vuestro progreso, “la clave en triángulo” ofrecida al final de esa instrucción es de fundamental importancia.

            De esa instrucción se desprende la presente, ya que trata de la activación de Buddhi como vehículo activo. El principio búdico está presente solo en latencia en la vida de la individualidad que aún no alcanzó los grados iniciales de desarrollo. Tales grados iniciales corresponden a la vitalización vibracional de los vehículos inferiores de aprendizaje: físico, astral y mental. Estos tres (compenetrados y vitalizados por prana), conforman la base inferior sobre la cual se asienta la vida de los principios intermedios, a los cuales podremos llamar genéricamente “Alma”; y los principios superiores correspondientes a la región del “Espíritu”; (siendo estos términos comunes y conocidos por la mayoría, y que pueden ser reemplazados por vocablos más específicos, según cada escuela).  

            El desarrollo de Buddhi también es gradual, al igual que sucede con los vehículos inferiores. Buddhi comienza su desarrollo al vincularse con las experiencias y vivencias del ego humano en contacto con los tres planos materiales (físico, astral y mental). A medida que el alma humana (cuerpo causal) se va desarrollando durante el acopio permanente de experiencias de comprensión, Buddhi adquiere vitalidad, ya que la vitalidad o alimento de BUDDHI es la COMPRENSIÓN. Así puede entenderse, como Buddhi, como conciencia, es “construido” a través de la suma de grandes comprensiones que la vida va despertando en el peregrino durante las sucesivas vidas que transita, que como cuentas de un largo collar, enhebran el rosario de la sabiduría.

Buddhi es, pues, un principio latente, a ser desarrollado en el peregrino, y que en su cenit de florecimiento se convierte en Sabiduría. Claro está, sin embargo, que el gran plano búdico es un almacén cósmico de Sabiduría generada por miles de millones de Egos ya maduros, y que pueden influenciar al Ego inexperto durante se desarrollo.

Ahora bien; es claro que este principio en el peregrino adquiere vida y forma a medida que sus vehículos inferiores se van desarrollando también. Como ya se explicó; en la evolución los procesos suelen ser simultáneos y por ciclos, no por saltos abruptos y separados, o inconexos.

            Buddhi es solo un principio constituido de cierta materia cósmica que es parte de la constitución septenaria del hombre, pero en su aspecto desarrollado, Buddhi es el mismo Ego Superior en actividad. Esto debe ser bien comprendido.

            Los principios superiores en la constitución humana son solo eso: “principios” al comienzo de la evolución, pero al ser vitalizados con materia consciente esos principios se convierten en un “cuerpo” vehiculizante de “conciencia”.

            De acuerdo a esto, el principio búdico al adquirir materia consciente (comprensión) se vuelve radiactivo, y tal “radiactividad álmica” se hace notar en el aura magnética del peregrino. El magnetismo áurico de Buddhi solo es posible cuando el desarrollo ha avanzado lo suficiente como para poder emitir dicha Luz.

            El paulatino desarrollo del principio búdico va tejiendo con materia de dicho plano un nuevo “vehículo” de conciencia o “Cuerpo de Luz” (ver también Merkabah ) El mismo se teje con energías búdicas en mayor porcentaje, y en menor porcentaje con energías manásicas superiores y espirituales (átmicas). El “Cuerpo de Luz” ya consumado es el “Nirmanakaya” de la tradición oriental, y es el “Jesús resucitado” de los cristianos (aunque en este último con inclusiones más materiales para poder ser visto por sus discípulos y seres allegados)

            Otros términos empleados para esta condición de bienaventuranza son BODHISATTVA, o ANANDAMAYAKOSHA, pero todo implica la misma condición o estado. En la filosofía yógica se dan muchos nombres sánscritos a condiciones similares, o a la misma condición, pero refiriéndose a aspectos distintos, y esto, a veces ha confundido a los estudiantes. Es como si al estar hablando de un diamante, se le diese un nombre diferente según el ángulo desde el cual se le viese, y según la cualidad o reflejo que despliegue desde cada ángulo en particular. De hecho, nunca se debería perder la comprensión de que se está hablando siempre, del mismo diamante. Este ejemplo os debe servir para vuestro estudio esotérico, principalmente cuando incursionáis en el idioma sánscrito. Prestad atención!

            Retomando entonces, el desarrollo del principio búdico genera un nuevo vehículo de conciencia: “el Cuerpo de Luz” o “Cuerpo glorificado”, como también se lo llama, o “Cuerpo Solar”. Lo cierto es que ese nuevo cuerpo sutil tejiéndose está en un grupo de discípulos en la Tierra que se prestan a recibir la 4ta. Iniciación lo cual corresponde al estado de Arhat. Esta condición está en proceso en un grupo minoritario, pero cierto es que puede retrasarse, o adelantarse, dependiendo esto de la apertura y capacidad de entrega y desapego del estudiante.

            Esta señal de contacto está en sintonía con esas almas que en tal parte del Sendero se encuentran, muchas de las cuales varadas están por poseer aún estructuras rígidas y cristalizadas en sus mentes y algunos apegos astrales que les cuesta trascender.

            ¡Superad tales condiciones de oxidación!

            Reflexionad y trascended vuestras propias limitaciones!

            Se espera que así lo hagáis, para convertiros en discípulos de mayor eficacia en el Servicio a la Vida.

            Estamos a vuestro servicio.

Vuestros Instructores internos.